EDITORIAL

LA ESPERANZA: CON LAS NUEVAS AUTORIDADES Y LEGISLADORES ¿SE MODIFICARÁ ESTA SITUACIÓN?

Por la incidencia del medio aguinaldo y los aumentos nominales de los haberes jubilatorios acordados por la ley de movilidad jubilatoria, se reavivó el debate sobre el impacto negativo del Impuesto a las Ganancias de los jubilados.

Y así, quienes están alcanzados por este impuesto sintieron “en carne propia” su incidencia al comprobar un descuento mayor a partir del cobro de los haberes de septiembre y la primera cuota del sueldo anual complementario.

Lo que sucedió es que se quedaron cortos con el aumento porque el valor del mínimo no imponible viene con un fuerte retraso y este año la inflación, supera el 50%.

Lo que pasó se explica así. Con la suba del 20% del mínimo no imponible de Ganancias, una parte de los jubilados que tributaban ese impuesto dejaron de sufrir descuentos o pagaron menos.

A pesar de eso, desde la tan criticada reforma del ex Ministro de Economía en el año 2000, se mantienen sin modificaciones –por conveniencias recaudatorias- las escalas a partir del cual se aplican las alícuotas del impuesto, lo que lleva a que cada vez se paguen porcentajes más altos del impuesto.

Luego es fundamental que por ley se aumenten los tramos de la escala del artículo 90 de Ganancias, ya esos tramos fueron incluso disminuidos en el 2000 (“impuestazo de Machinea”) y los mismos no se han modificado en 11 años.
La mayoría de los que pagan están alcanzados por tasas muy elevadas que resultan muy excesivas en relación a la capacidad contributiva de los jubilados.

Según estudios oficiales, para mantener el mínimo no imponible de una persona casada con dos hijos en los mismos términos reales que tenía en 2001 debería ser de $7.080; esto es más del 30% por encima del valor actual. Y se calcula que las escalas deberían ajustarse más de 400%.

En cuanto a las jubilaciones y pensiones debemos señalar que los fondos y pagos de beneficios de la ANSeS son objeto de una viva discusión. En parte, se debe a que el organismo previsional es una gran Caja que se nutre de fondos diversos, propios y ajenos, y paga cuentas propias y también ajenas.

Y su magnitud es tal que sus ingresos anuales a pesar de las pérdidas de salario en blanco por todo concepto –más de $150.000 millones- representan alrededor del 40% del Presupuesto Nacional.

Según el Presupuesto Nacional con los aportes y contribuciones, la parte de los tributos que van a la Seguridad y los intereses del FGS –todos recursos propios de la Seguridad Social- la ANSeS tiene fondos suficientes para pagar las jubilaciones y pensiones, incluidas las beneficiadas por la moratoria, las asignaciones familiares y el seguro por desempleo.

Más específicamente por el lado del pasivo, la ANSeS carga con la deuda que emerge de la enorme litigiosidad, difícil de valuar. Por ejemplo, la ANSeS está pagando en estos días juicios que en promedio registra la suma de $ 150.000.

Sobre la base de estos números, una alternativa es que, con el superávit, la ANSeS reajuste los haberes y juicios con sentencia firme según los fallos judiciales, lo que permitiría que la litigiosidad no siga aumentando, para evitar que el consiguiente pasivo siga aumentando.

Los números más que ajustados se alcanzaron a pesar de que la ANSeS no está pagando los beneficios como corresponde de acuerdo a lo que marca la legislación y los fallos judiciales. De esta manera, el Estado alienta la tan criticada “industria del juicio”.

Las pruebas están en los tribunales: en la Justicia se acumulan más de 500.000 juicios de reajuste de las jubilaciones. Y los reclamos vienen en ascenso. En 2009 se iniciaron 103.643 juicios, cuando en 2004 sumaron 27.004. Y ahora se estima que se inician unos 1000 juicios por día.

Señores Legisladores Nacionales: En sus manos está el corregir esta arbitraria e injusta situación.

 

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